Market timing o cómo predecir el comportamiento del mercado

El papel de las emociones a la hora de acertar el momento óptimo de entrada y salida del mercado según Fisher Investments España.

Gestionar sus finanzas personales puede ser una ardua tarea y, para ello, uno de los retos más difíciles a los que se enfrentará será evitar que las emociones afecten a sus decisiones de inversión. Es indudable que asumir que la cartera refleja la incertidumbre de la coyuntura del mercado puede ser difícil incluso para el inversor más experimentado. En nuestra opinión, si no quiere precipitarse tomando decisiones de inversión emocionales que, a la postre, podrían perjudicar su rentabilidad a largo plazo, no debe centrarse en la volatilidad del mercado, sino en sus objetivos financieros a largo plazo.

Si bien lo que conocemos como market timing –tratar de acertar con precisión el momento óptimo de entrada y salida del mercado– puede parecer sencillo para algunos inversores, la realidad es que predecir los movimientos del mercado a corto plazo y evitar su volatilidad es endiabladamente difícil. A pesar de que cueste resignarse frente a una caída del mercado, abandonarlo podría significar quedarse sin algunos rendimientos positivos si no ha interpretado bien dicha caída. Si entre sus objetivos financieros se incluye el crecimiento de la cartera a largo plazo, de este tipo de errores se pueden derivar efectos en su capacidad para alcanzarlos.

¿Es usted su peor enemigo?

Los estudios han demostrado que a los inversores les desagradan las pérdidas en mayor medida de lo que les gustan las ganancias*. En el ámbito de las finanzas conductuales este fenómeno se denomina aversión miope a las pérdidas. Es esta predisposición la que provoca que los inversores reaccionen emocionalmente ante la evolución del mercado y, si olvidan sus objetivos de inversión a largo plazo, les puede llevar a operar en el peor momento.

Durante un mercado a la baja puede aflorar el miedo y, en consecuencia, llevar incluso a los inversores más disciplinados a tomar decisiones emocionales. Sin embargo, actuar así cuando su cartera necesita crecer para lograr sus objetivos a largo plazo puede suponer asumir el gran riesgo de perder parte de la rentabilidad que la renta variable genera con el tiempo. Si su estrategia incluye esta clase de activos, desviarse del plan podría hacer aumentar el riesgo de no conseguir sus metas.

Consideramos que, dentro del ámbito de los mercados, el tiempo es más importante que la búsqueda del momento oportuno. Dicho de otra manera, a la hora de invertir, mantenga la perspectiva a largo plazo y no intente sortear la volatilidad. Si sus objetivos requieren rendimientos similares a los de la renta variable, es mejor que mantenga sus inversiones, ya que el crecimiento a largo plazo de esta clase de títulos contiene todos los retrocesos anteriores experimentados por el mercado.

No intente pegar el pelotazo

Si el miedo puede empujar a los inversores a tomar decisiones emocionales, no lo hace menos la codicia. Es posible que le tiente buscar mayores rendimientos, sobre todo si en su círculo más próximo hay personas que presumen de lo bien que les va con sus carteras. No obstante, esto puede ser peligroso, ya que los valores o sectores «en ebullición» que han demostrado un buen comportamiento hasta ahora, pueden empezar a rendir por debajo del mercado justo después de adquirirlos.

Algunos inversores prefieren ciertas áreas del mercado, por ejemplo, su país o el sector tecnológico. Sin embargo, en los mercados las preferencias suelen saltar de una empresa a otra y ninguna categoría –ya esté basada en el tamaño de la empresa, el sector o la región geográfica– mantiene su auge eternamente. Los inversores a veces olvidan sus objetivos financieros a largo plazo y su estrategia de inversión para buscar mejores rendimientos en esas categorías «de moda», posiblemente a costa de incurrir en un mayor riesgo. Proceder de esta manera implica asumir un riesgo de concentración: invertir demasiado en una empresa o área del mercado que responde de forma similar a su evolución; consecuentemente, si esa área atraviesa un momento de dificultades, su cartera también se podría resentir. Mantenerse fiel a una cartera personalizada y a una estrategia de inversión adaptada a su situación y a sus objetivos de inversión a largo plazo es probablemente una solución más adecuada.

El asesoramiento le puede ayudar

Sobrellevar las emociones asociadas a la gestión de sus finanzas personales puede ser difícil, no todo el mundo vale para ello, pero, por suerte, no tiene por qué hacerlo solo. Si desea obtener más información sobre cómo le podemos ayudar en Fisher Investments España a alcanzar sus objetivos financieros, póngase en contacto con nosotros y hable con uno de nuestros cualificados profesionales. También puede descargar hoy mismo una de nuestras guías formativas. Si necesita consejos sobre inversiones, planes para la jubilación, planificación financiera o un asesoramiento financiero más general, podemos ayudarle.

*Fuente: «Quantitative Analysis of Investor Behavior, 2018», DALBAR, Inc. www.dalbar.com. FactSet, a fecha 6/4/2018. Índice Barclays US Aggregate Government Treasury Total Return entre 31/12/1992 y 31/12/2017. Las características del estudio mencionado se muestran en dólares estadounidenses. Las fluctuaciones de divisa entre el dólar y el euro pueden dar unos rendimientos de la inversión superiores o inferiores y también afectar a otros datos.

Invertir en los mercados implica un riesgo de pérdida y no existe garantía de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. Rendimientos pasados no garantizan ni predicen de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.