Fisher Investments diseñará una cartera personalizada que le ayudará a conseguir sus objetivos de inversión y la gestionará siguiendo los procesos y filosofía de probada eficacia. El enfoque de gestión de carteras de Fisher Asset Management, LLC ("FAM"), junto con el servicio al cliente proactivo y personalizado de Fisher Investments, han ayudado a nuestros clientes a alcanzar sus objetivos financieros durante más de 45 años. En la actualidad, FAM y sus filiales prestan sus servicios a más de 210 000* clientes en todo el mundo.
El Comité de inversiones de FAM cuenta, en conjunto, con más de 175 años de experiencia en el sector. Con el apoyo de un amplio Departamento de análisis, el Comité realiza un análisis de la coyuntura económica y las condiciones del mercado a nivel internacional y toma las decisiones de inversión estratégicas para las carteras de los clientes. Este enfoque se basa en la gestión activa y flexible de las carteras. Siga leyendo para descubrir más información sobre el enfoque de gestión de carteras de FAM y sobre las carteras diseñadas a medida para cada cliente.
* A 30/6/2026.
Nuestro enfoque
Estilo de inversión
Nuestro estilo de inversión es activo, flexible e internacional. FAM utiliza sus propias previsiones sobre el futuro de los mercados para identificar oportunidades de inversión en todo el mundo.
Filosofía de inversión
La filosofía de inversión de FAM se basa en un conjunto de principios financieros que guían todas nuestras decisiones de inversión, los cuales se cimientan en la creencia de la empresa en el capitalismo y en el poder del libre mercado.
Enfoque top-down
Seleccionar los valores más adecuados para cada inversor puede ser como buscar una aguja en un pajar. Por ello, FAM utiliza un proceso de inversión top-down y cuenta con el soporte de un amplio Departamento de análisis para obtener más información sobre el complejo y ramificado entorno de inversión.
Gestión de carteras con un enfoque de inversión top-down
FAM cree que aproximadamente el 70 % de la rentabilidad a largo plazo de las carteras es atribuible a la asignación de los activos que la componen, es decir, la combinación de renta variable, renta fija, efectivo u otros valores que adquiera en un momento determinado. El Departamento de análisis de FAM recopila una gran cantidad de datos cualitativos y cuantitativos que analiza mediante sus exclusivas tecnologías financieras. Posteriormente, el análisis de las condiciones del mercado, la historia bursátil y los factores de comportamiento inversor permiten al departamento decidir la mejor asignación de activos.
A partir de este análisis, los equipos de gestión de carteras de FAM decidirán los segmentos del mercado (por ejemplo, países y sectores) con los que esperan obtener mejores resultados. Por último, analizan los valores individuales y seleccionan aquellos que consideran más adecuados. Este enfoque flexible y activo de la gestión de carteras permite que los clientes se beneficien de las oportunidades de inversión a escala internacional y les ayuda a alcanzar sus objetivos financieros.
Para determinar la estrategia de inversión que se ajuste a las necesidades y objetivos de los clientes, Fisher Investments debe conocer la situación financiera de cada cliente en relación con los activos que gestionaremos. En función de su situación financiera, le recomendaremos la asignación de activos que se adapta mejor a sus necesidades.
Los cuatro elementos de la gestión de activos personalizada
FAM combina su experiencia como gestor de carteras profesional con sus novedosos análisis para ayudar a sus clientes a alcanzar sus objetivos a largo plazo.
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Personalización
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Flexibilidad
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Disciplina
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Inversión internacional
Beneficios de la gestión activa de carteras
FAM emplea un estilo de inversión activo y flexible. Aunque algunos inversores prefieren la gestión pasiva, en nuestra opinión, si la inversión pasiva fuera tan fácil como parece, todo el mundo la emplearía de forma eficaz.
La gestión pasiva de carteras tiene sus dificultades
Para ser un inversor pasivo es necesario contar con una disciplina férrea, algo de lo que muchos carecen. Con frecuencia, los inversores se dejan llevar por sus emociones en momentos de incertidumbre, ya sea por la volatilidad del mercado o por dificultades económicas, políticas o personales.
Los estudios demuestran que las personas sufren las pérdidas mucho más de lo que disfrutan de las ganancias equivalentes. Esto suele significar que una leve volatilidad o una ligera contracción pueden provocar que los inversores entren en pánico y reaccionen exageradamente ante las fluctuaciones a corto plazo. En consecuencia, algunos retiran sus inversiones y se pierden el repunte posterior a estos momentos de inestabilidad.
Las decisiones dictaminadas por las emociones resultan perjudiciales en la inversión pasiva
Las emociones socavan la eficacia de las estrategias de inversión pasiva para la jubilación. Cuando deja que sus emociones tomen el control de sus acciones, deja de ser un inversor pasivo. De forma prácticamente inevitable, este sesgo influye en sus decisiones de inversión, especialmente en aquellos momentos en los que se registran puntos máximos y mínimos en el mercado.
Los beneficios de la gestión activa
Por otro lado, un buen gestor activo de inversiones cuenta con la experiencia y los recursos analíticos necesarios para evitar que los inversores cometan errores de este tipo. Un gestor activo, como FAM y sus filiales, dispone de una amplia gama de recursos de investigación y análisis para asegurarse de que las carteras están bien posicionadas para ayudarle a alcanzar sus objetivos financieros.
La importancia de mantener la disciplina y ceñirse a su plan
La mayoría de los inversores necesitan una asignación de activos ajustada a sus objetivos a largo plazo y no todos tienen la disciplina necesaria para afrontar los altibajos inherentes a la gestión pasiva. Por lo tanto, vale la pena considerar la forma en la que su gestor de inversiones puede ayudarle a evitar decisiones incorrectas que podrían costarle muy caras.
La clave para invertir, ya sea de forma activa o pasiva, es mantener la disciplina y ceñirse a su plan. La diferencia reside en que los gestores activos se asegurarán de que mantenga el rumbo hacia la consecución de sus objetivos cuando la incertidumbre y las emociones le generen dudas.