La inevitable llegada del próximo mercado alcista

La historia y la confianza en el sistema capitalista nos dicen que lo más probable tras un mercado bajista es un nuevo mercado alcista.

A lo largo de la historia muchos mercados bajistas han golpeado a los inversores, poniendo a prueba su capacidad de mantenerse fieles a sus estrategias de inversión a largo plazo. Asumir pérdidas en la cartera nunca es plato de buen gusto y, si atendemos a la prensa y a los expertos durante estos aciagos trances, muchas veces uno se lleva la impresión de que el capitalismo se desintegra y de que los mercados nunca remontarán.

Tradicionalmente, las ganancias de las rachas alcistas han superado a las pérdidas de las negativas[i], dado que, de no ser así, las acciones nunca se revalorizarían. Si bien las variaciones de la rentabilidad de las acciones pueden ser grandes en un periodo determinado, las acciones tienden a avanzar cuando se consideran plazos más amplios, como 20 o 30 años[ii]. Por frustrante que sea este escenario, los inversores pacientes pueden encontrar consuelo en el hecho de que una evolución destructiva del mercado a corto plazo no significa que esta tendencia vaya a prolongarse en el futuro.

En la figura 1 se representa la evolución del S&P 500 –un índice con amplio predicamento en el mercado de EE.UU.– durante décadas de rentabilidad nula o negativa y los años sucesivos. Incluso a las etapas más duras de la renta variable les sucedieron otras marcadas por la revalorización. Si bien es cierto que nadie es capaz de predecir el futuro con certeza, los desplomes a corto plazo no implican que las acciones no vayan a desempeñarse bien más adelante.

Figura 1: Evolución del S&P 500 tras periodos de rentabilidades nulas o negativas

  • Cotización del índice S&P 500 Total Return
  • La Gran Depresión
  • Rentabilidad acumulada en 10 años
  • Revalorización tras 6 años
  • Revalorización tras 10 años
  • Mínimo tras 10 años
  • Mercado bajista
  • Crisis Financiera

Fuente: investigación de Fisher Investments; FactSet; Global Financial Data Inc., a 31/3/2016. Índice S&P 500 con reinversión de dividendos (en USD). Las variaciones en los tipos de cambio pueden hacer variar las rentabilidades en otras divisas.

Es fácil sucumbir a la idea de que los mercados bajistas nunca terminan. Por suerte, la extrema flexibilidad y resistencia de las fuerzas que impulsan el sistema capitalista y los intereses económicos los mantienen en marcha pese a innumerables pánicos financieros, mercados bajistas, cambios regulatorios, epidemias y pandemias, guerras, revueltas sociales, magnicidios, desastres naturales, errores en las políticas monetarias y fiscales, proteccionismo, hiperinflaciones, burbujas financieras de todo tipo de activos, estafas y un sinfín de obstáculos más. Los incentivos para que las personas se esfuercen, creen nuevas tecnologías e innoven, eleven la productividad y nuestra calidad de vida permanecen intactos.

Es materialmente imposible predecir cuál será el siguiente invento. Eche la vista atrás a 1978, sentado en un Ford Fiesta y escuchando un casete en la radio. ¿Se ve capaz de predecir la irrupción de internet en nuestras vidas? En todo caso, si confía en el capitalismo, sabe que seguirá habiendo innovaciones, al compás de las cuales aumentarán la productividad y la calidad de vida. Fruto de ello, la probabilidad de ampliar su patrimonio invirtiendo en renta variable continuará siendo mayor a la de otras alternativas como la renta fija o los activos monetarios.

Cuanto mayor es el plazo considerado, mayor la probabilidad de que las acciones cosechen más rentabilidad que otros tipos de activos y, además, normalmente por un amplio margen. Por tanto, cuanto más lejano sea su horizonte de inversión, más factible nos parece que le beneficiará estar invertido en acciones la mayor parte del tiempo. Las garantías no existen, si bien nuestra afirmación se sustenta en el mero examen de las probabilidades; motivo que subyace, por otra parte, a que millones de personas se desplacen en coche cada día a pesar de los miles de accidentes que ocurren.

El futuro está lleno de incertidumbre, conque lo mejor que puede hacer es invertir a partir de lo que es estadísticamente más probable. Al fin y al cabo, consiste en un juego de probabilidades, no se puede pretender encontrar certezas. En este terreno podría, por ejemplo, adquirir activos monetarios, pero seguramente su satisfacción con ellos deje mucho que desear a la larga.

Nadie sabe cómo se despertarán los mercados mañana, el mes o el año que viene. Pero la historia y la confianza en que el capitalismo funciona nos enseñan que lo más probable tras un mercado bajista será la llegada de un nuevo mercado alcista. El sistema no ha colapsado y las malas rachas forman parte del ciclo económico: siempre ha sido así y siempre lo será, así que las alzas volverán al mercado.

[i] Global Financial Data, a 30/7/2018. Índice S&P 500 (en USD, 29/5/1946-31/12/2013). FactSet, a 5/2/2018; índice S&P 500 (en USD, 1/1/2014-30/7/2018). Las variaciones en los tipos de cambio podrían dar rentabilidades diferentes de la inversión.

[ii] Ibid.

Invertir en los mercados implica un riesgo de pérdida y no existe garantía de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. Rendimientos pasados no garantizan ni predicen de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.