Qué puede hacer si salió del mercado en pleno mercado bajista

Seguramente habrá sentido la urgencia de desprenderse de acciones, fondos cotizados o fondos de inversión en pleno mercado bajista, es decir, durante una caída del mercado provocada por factores fundamentales superior al 20%. Aparte otras consideraciones, esto le obliga a afrontar una duda: ahora que está fuera, ¿cuándo debería retomar las inversiones y volver al mercado? Una caída puede asustar, pero no menos que perderse la recuperación que la sucederá. Así las cosas, ¿es mejor esperar a saber con certeza que la mala racha ha terminado y ha comenzado un nuevo mercado alcista?

La respuesta podría sorprenderle, ya que, por contraintuitivo que parezca, le irá mejor si entra en el mercado antes de que se inicie la recuperación. Esperar a que las circunstancias se aclaren supone asumir un coste de oportunidad potencialmente grande. Además, pensar en identificar justo el momento oportuno de volver es prácticamente imposible. Frente a la congoja que provocan las fluctuaciones del mercado y las caídas de las últimas fases del ciclo bajista, perderse el arranque del nuevo mercado alcista puede acarrearle importantes repercusiones negativas en la cartera. Las ganancias del primer tramo de las alzas suelen ser elevadas y súbitas, etapas en que se compensa parte de las pérdidas anteriores en poco tiempo.

Piense en un mercado bajista como en un muelle: cuanta más fuerza imprima hacia abajo, más alto será el rebote. Históricamente, las caídas más grandes y abruptas suelen darse al final del ciclo negativo. Entonces, la merma de la liquidez –como en el otoño de 2008 durante la crisis financiera– y la desesperanza exacerbada se traduce en enormes pérdidas y pánico. Este, con todo, cuando aparece a última hora, suele estar motivado por la desconfianza de los inversores, que tienden a reaccionar emocionalmente tras acumular pérdidas. Estos pesimistas asumen habitualmente que la falta temporal de liquidez está relacionada con otra cuestión fundamental más grave.

Cuando se generaliza el desánimo, los valores pueden desplomarse de forma rápida y brusca. Sin embargo, a medida que avanza el nuevo mercado alcista, puede ocurrir justamente lo contrario, que las acciones suban igual de repentinamente al confirmarse que la coyuntura no es tan aciaga como se predecía. El gran repunte inicial de las cotizaciones a menudo ocurre no porque el entorno vaya bien o esté mejorando, sino porque no es tan funesto como se percibía en el momento de máximo horror. Este efecto es como un rebote en V: un ascenso de la renta variable prácticamente de la misma velocidad con que cayó justo antes del final del mercado bajista, trazando dicha forma en los gráficos bursátiles.

El clásico rebote en V

La figura 1 muestra la evolución de la rentabilidad de la renta variable mundial en el tramo final del mercado bajista de 2008 y del nuevo mercado alcista que comenzó en marzo de 2009, perfilada como una típica recuperación en forma de V. En cierto lapso, la trayectoria ascendente calca, a la inversa, la última fase del ciclo anterior gracias a un repunte del 73% desde sus mínimos, en marzo de 2009, hasta final de año.[i]

Figura 1: Mercado internacional de renta variable. Rebote en V de 2009

  • Rebote en V

Fuente: FactSet a 14/11/2018. Índice MSCI World Total Return con reinversión de dividendos (en USD, 30/9/2008-31/12/2009). Las variaciones de los tipos de cambio pueden dar rentabilidades diferentes.

Los inversores que venden sus activos en medio de un mercado bajista quizás se sientan mejor un tiempo, pero seguramente están perjudicándose más de lo que creen. Los instintos nos empujan a intentar controlar lo que ocurre, conque muchos se sienten seguros si venden mientras el mercado se desmorona, convencidos de que evitan mayores pérdidas. No obstante la intención, el desenlace puede no ser un final feliz después de todo.

Perderse los primeros pasos de un nuevo mercado alcista puede privarle de grandes rentabilidades, que suelen generarse cuando termina la tendencia negativa y se apunta la recuperación en V. Cuando se está totalmente invertido, ese arreón inicial puede servir para borrar una buena parte de las pérdidas anteriores. A menudo, los inversores que desinvierten en medio de las caídas, además de quedarse sin las revalorizaciones mencionadas, quedan lastrados por las pérdidas del periodo precedente. Así, se llevan lo peor de ambos escenarios.

Por otro lado, las señales claras que indican el comienzo de la remontada sencillamente no existen, así que no puede prepararse. Desperdiciar las ganancias, incluso de los tres primeros meses del rebrote bursátil, puede suponer un elevado coste en forma de oportunidad perdida, con trascendentales y persistentes consecuencias en la cartera. A la hora de invertir, procure no olvidar sus objetivos financieros a largo plazo y actúe en consecuencia. La volatilidad normalmente es elevada, así en la debilidad como en la recuperación desde el mínimo. A qué tipo de tendencia asistimos, si es el final del mercado bajista o el comienzo del mercado alcista, solo podemos saberlo en retrospectiva. Dado que acertar en tiempo real es una quimera, no se arriesgue a perder oportunidades de generar rentabilidad.

[i] Fuente: FactSet a 14/11/2018. Índice MSCI World Total Return con reinversión de dividendos (en USD, 30/9/2008-31/12/2009. Las variaciones en los tipos de cambio pueden dar rentabilidades diferentes.

Invertir en los mercados implica un riesgo de pérdida y no existe garantía de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. Rendimientos pasados no garantizan ni predicen de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.