Un mito de los mercados peligroso: «Un gran mercado bajista y estarás perdido»

 


Los mercados bajistas pueden causar un daño emocional profundo. El fundador de Fisher Investments global, Ken Fisher, suele llamar al mercado bursátil «El Gran Humillador» –EGH–. Y a EGH no hay cosa que le guste más que asustar a mucha gente con tantos dólares como pueda antes de que los precios suban –o bajen–. De entre todos los grandes humilladores, un mercado bajista es el más mortífero.

EGH priva a los inversores de los rendimientos del mercado con cualquier instrumento a su alcance. En primer lugar, durante un mercado bajista la cartera de inversiones puede perder valor significativamente y sufrir enormes pérdidas no materializadas. Sentimientos de vergüenza, miedo o sufrimiento pueden aparecer. Además, EGH sabe que la gente odia los resultados negativos en mayor medida que ama las ganancias, un principio llamado aversión miope a las pérdidas. Por lo tanto, los mercados bajistas son tan dolorosos que pueden hacer que los inversores vayan en contra de su estrategia y hagan locuras que en última instancia les perjudiquen –a largo plazo, para la mayoría mucho peor que si no hicieran nada–. Entre otras, dejarse arrastrar por el pánico y vender en mínimos absolutos. Demasiados inversores se perjudican a sí mismo actuando así, a menudo en aras de «esperar a que las cosas se aclaren» o porque de repente han decidido que ya no van a mantener la tolerancia a la elevada volatilidad de la renta variable, así que modifican su estrategia a largo plazo para invertir en activos de efectivo o renta fija, justo en el momento de perderse el enorme rebote de la bolsa que ocurre después.

Otra variación de esta conducta es cuando algunos inversores dicen que seguirán invirtiendo en renta variable hasta que alcancen el umbral de rentabilidad, es decir, cubran gastos, o alcancen otro valor arbitrario y luego cambiarán su estrategia: llenarán la cartera de efectivo y valores de renta fija porque «son más seguros». Pero si creen que la renta variable es el camino adecuado para conseguir el crecimiento que necesitan para colocar su cartera en máximos –u otro nivel arbitrario– a corto plazo, ¿por qué no creen que la renta variable pueda permitirles alcanzar un crecimiento mayor en el largo? Los objetivos a corto plazo implican un horizonte temporal de inversión corto, para el que la renta variable, por sí sola, es menos apropiada. Los objetivos a mayor plazo se consiguen en un horizonte temporal lógicamente mayor, para el que la renta variable es, en la mayoría de los casos, la mejor opción. Algunos inversores no quieren aceptarlo.

A un gran mercado bajista le corresponde un gran rebote alcista

Si tiene un horizonte temporal de inversión a largo plazo y objetivos que requieren un crecimiento similar al de la renta variable, la caída del mercado no cambia la forma en la que debe invertir. Lo que los inversores prudentes temen es estar en un agujero del que no puedan salir. Saben que si las acciones bajan un 25%, con un aumento del 25% no alcanzan el umbral de rentabilidad, sino con un 33%. Se necesita casi el 43% para recuperarse de una caída del 30%. Y si el mercado sufre una enorme recesión, como la experimentada durante la crisis financiera de 2008-2009, para llegar al umbral de rentabilidad tienen que ocurrir demasiadas cosas, por no hablar de las posibilidades de conseguir un crecimiento real. Y después de todos los problemas que ha provocado el mercado bajista, tienen serias dudas respecto a que las acciones puedan recuperarse de nuevo. EGH ataca de nuevo.

Sin embargo, retomar la senda de la rentabilidad no es imposible. Los mercados bajistas son algo habitual. Algunos son más largos que otros, pero a lo largo de la historia los precios de las acciones caen –incluso dramáticamente–, luego se recuperan y alcanzan nuevos máximos y vuelven a rendir como antes. Una forma práctica en la que pensar sobre esta cuestión es que si los mercados bajistas fueran irrecuperables, los precios de las acciones sólo caerían, pero no lo hacen, suben más de lo que disminuyen y con el tiempo siguen subiendo [i]. Eso no siempre es verdad, pero normalmente sí. Incluso si no lo fuera, los inversores estarían mejor posicionados con las apreciaciones del mercado alcista que se iniciará, sean estas las que sean, que vendiendo masivamente con el mercado en mínimos y dejando su efectivo ocioso.

A menudo, cuando los inversores se encuentran en pleno mercado bajista, piensan que esta vez es diferente y que la renta variable nunca se recuperará o, si lo hace, tardarán años en volver a los precios con los que acostumbraba a negociarse. Sin embargo, como nos dice sir John Templeton –conocido inversor, gestor de fondos y filántropo–, las «cuatro palabras más peligrosas» a la hora de invertir son: «Esta vez es diferente». La verdad es que casi nunca es diferente en lo esencial. Sí, los detalles difieren, pero los fundamentos que impulsan a la renta variable y a la economía no. Y el comportamiento humano es bastante predecible en cuanto a cómo gestionamos el miedo a los mercados bajistas. Por lo tanto, a largo plazo, las acciones deberían seguir subiendo en general, con una volatilidad del mercado a la baja intermitente de mayor o menor intensidad.

Recuerde: El futuro le depara ganancias desconocidas de productos y servicios que aún no han sido inventados, creados gracias al ingenio, la capacidad de innovar y los anhelos del ser humano. Si está elaborando una estrategia de inversión de capital a largo plazo, le sugerimos que apueste por que esta vez no será, si lo es, demasiado diferente que en otras ocasiones, a pesar de que siempre lo parezca.

Engañados por los promedios

Una razón por la que los inversores temen que los mercados bajistas no se recuperen es porque los promedios les engañan. Digamos que asumimos que los rendimientos bursátiles medios se sitúan alrededor del 10% anual. Si usted demanda una apreciación de la cartera del 33%, 45% o 140% para llegar al umbral de rentabilidad, según lo dicho debería invertir muchísimo tiempo, pero la evolución media de la bolsa a largo plazo incluye también mercados bajistas. Así como la bolsa puede caer mucho, durante un mercado bajista, también puede subir mucho.

Los rendimientos de las inversiones durante los mercados alcistas son intrínsecamente superiores a la media, tienen que serlo para compensar los bajistas. La Figura 1 muestra los rendimientos de los mercados alcistas en EE.UU. desde 1926, sin contar el actual; de media los rendimientos de estos periodos en EE.UU. son del 21% anual. Y aunque la duración varía significativamente, pueden prolongarse mucho más de lo que la mayoría piensa, lo que significa que las pérdidas que ocurrieron durante un mercado bajista pueden ser compensadas en un tiempo más corto de lo que muchos inversores suponen.

Figura 1: Rendimientos de los mercados alcistas, intrínsecamente por encima de la media

figure 1

*A efectos de duración, un mes equivale a 30,5 días.

Fuente: Global Financial Data, Inc., S&P 500 rendimientos del precio.

Valores referenciados a dólares estadounidenses. La fluctuación entre dólar y euro puede dar como resultado rendimientos de la inversión mayores o menores. El rendimiento anualizado es un cálculo del rendimiento anual para cada periodo, diferente al año. El rendimiento acumulado es un cálculo de los rendimientos agregados del mercado.

Los inversores pueden pensar: «Bueno, he pasado el gran mercado bajista y estoy en números rojos. Ahora tengo que cambiar mi estrategia para hacer acopio sobre todo de efectivo y renta fija, ya que invertir en renta variable es demasiado arriesgado». Pero mirar atrás en economía no nos dice nada de lo que sucederá en el futuro. Los inversores deben mirar hacia adelante, siempre, y considerar sus objetivos de inversión y su horizonte temporal a largo plazo, aparcando sus temores al Gran Humillador. No se deje engañar por los promedios. Los mercados bajistas pueden ser grandes, pero los mercados alcistas han sido históricamente más largos y fuertes y creemos que probablemente así será en el futuro.

 

  [i] FactSet, a fecha 26/3/2018.

Invertir en los mercados financieros implica un riesgo de pérdida, y no hay garantías de que todo o cualquier capital invertido sea reembolsado. Los rendimientos pasados no garantizan ni indican de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.