El muro o el golpetazo

¿Qué desencadena un mercado bajista? En Fisher Investments España le explicamos nuestra teoría del Muro y el Golpetazo para describir las condiciones que potencialmente conducen a nuevos mercados bajistas.

«Los mercados alcistas solo acaban realmente de dos maneras: con el muro o con el golpetazo. El muro se refiere a cuando los mercados escalan el muro de preocupación hasta que desaparecen las preocupaciones. El golpetazo, por su parte, al impacto que sufren los mercados de algo enorme y negativo de lo que nadie había hablado antes y que tiene una magnitud de al menos un billón de dólares… Tiene que buscar estas situaciones; a todo lo demás, las cosas pequeñas, mejor no hacerles demasiado caso».

–Ken Fisher, entrevista en Fox Business Network el 18/12/2014

Los mercados bajistas –por definición, caídas impulsadas por los datos fundamentales de aproximadamente el 20% o más en un periodo prolongado de tiempo– son un miedo habitual en los inversores. Muchos temen que, si no identifican a tiempo el siguiente mercado bajista, sus opciones de alcanzar los objetivos financieros a largo plazo se verán gravemente mermadas. Por desgracia, si bien es fácil reconocerlo cuando ya ha pasado, hacerlo mientras progresa es mucho más difícil. La clave es mantener la suficiente distancia como para observar e identificar adecuadamente los factores que lo caracterizan y la disciplina necesaria para evitar dejarse llevar por las emociones.

¿Cuáles son esas señales que puede buscar para saber si se está formando un mercado bajista? En Fisher Investments pensamos que estos solo comienzan de dos maneras:

1.)    El muro: durante un mercado alcista –periodo generalmente de varios años de subidas sostenidas de los precios de las acciones– se escala el muro de la preocupación y, a partir de ahí, cae en medio de la euforia generalizada de los inversores.

2.)    El golpetazo: una sorpresa negativa con el poder de hacer caer de golpe el producto interior bruto (PIB) mundial en billones de dólares durante un mercado alcista.

El muro

La mayoría de las veces los mercados alcistas terminan desinflándose, una idea descrita atinadamente por el mítico inversor sir John Templeton: «Los mercados alcistas nacen en el pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren en la euforia».

Suele decirse que los mercados alcistas escalan un muro de preocupación, siendo los muchos miedos de la gente los «ladrillos» que componen dicho muro. Algunos ejemplos de estos temores en el actual mercado alcista que comenzó en marzo de 2009 podrían ser los siguientes: el conflicto entre Rusia y Ucrania, la propagación del Ébola, el referéndum del Brexit o las pruebas balísticas en Corea del Norte. El gráfico 1 muestra el muro de preocupación que este mercado alcista ya ha superado. En Fisher Investments somos de la opinión de que el hecho de que pervivan viejas preocupaciones y aparezcan nuevas indica que a este mercado alcista todavía le queda un tramo del muro por escalar.

Gráfico 1: El actual mercado alcista escala el muro de preocupación

Fuente: FactSet, a fecha 6/7/2017. Cotización del índice MSCI World Total Return (neto) durante el periodo 31/12/2008-30/6/2017 (en dólares estadounidenses). Las fluctuaciones de la divisa entre el dólar estadounidense y el euro podrían dar rendimientos de la inversión superiores o inferiores.

A medida que el mercado alcista avanza, desaparecen los temores, aumenta la confianza de los inversores y, en consecuencia, estos se dedican a comprar acciones. Cuando se disipan las dudas, la ausencia de miedo da paso a la euforia. En esa fase del mercado alcista, los inversores piensan que la bolsa seguirá subiendo indefinidamente: «esta vez es diferente». En este estado de ánimo de optimismo ciego, la realidad no puede cumplir las exageradas expectativas del mercado alcista y, por consiguiente, este concluye. Esta es la manera habitual en que arrancan los mercados bajistas y en Fisher Investments creemos que se ajusta a la siguiente fórmula:

El mercado bajista empieza cuando los datos fundamentales empresariales y económicos empiezan a cotizar a la baja, pero los inversores mantienen su estado de euforia porque o bien prefieren ignorar la debilidad o bien no se dan cuenta de ella en absoluto. El optimismo sigue presente, así que continúan invirtiendo más dinero en los mercados bursátiles en busca de ganancias.

El golpetazo

A veces, de forma inesperada, un mercado alcista colisiona contra un objeto inmóvil, lo suficientemente grande como para reducir de golpe varios puntos del PIB mundial, algo tan grande que por sí solo puede ser suficiente para desencadenar un mercado bajista. ¿Qué queremos decir en Fisher Investments refiriéndonos a un objeto inmóvil? A algo inesperado, grande, malo y negativo que «sacude» a lo que, de no mediar esta circunstancia, serían una economía sólida y un mercado alcista. En este caso, este fenómeno negativo es suficiente por sí mismopara hacer descarrilar al mercado alcista:

Pero, ojo, es posible que vea golpetazos donde no los hay y se le haga difícil ser optimista. En Fisher Investments lo consideramos como tal si es lo suficientemente grande como para devaluar de golpe el PIB mundial en varios billones de dólares. En 2018, para que el golpetazo hubiera provocado una recesión global –o sea, afectar negativamente a los mercados financieros internacionales y generar una caída del PIB respecto a 2017– debería haber superado los 5,1 billones de dólares (véase gráfico 2).

Gráfico 2: Golpetazos en perspectiva

Fuente: Previsión del producto interior bruto (en dólares estadounidenses y a precios corrientes) del Fondo Monetario Internacional (FMI) a octubre de 2017. La estimación de 2018 está basada en la proyección del crecimiento del PIB mundial del 6,4% recogida en las Perspectivas de la economía mundial de octubre de 2017 del FMI (en dólares estadounidenses).

Tomemos como ejemplo la crisis financiera internacional de 2008-2009. Ese fue un mercado bajista causado, a nuestro juicio, por el impacto de un mercado alcista en marcha contra un objeto inmóvil que le dio fin anticipadamente; en concreto, la norma que se impuso en EE.UU. para contabilizar los activos a valor de mercado: la FAS 157*. A ello se le sumó una respuesta caótica del Gobierno estadounidense a la crisis financiera. Este cóctel convirtió lo que de otra manera podría haber sido una corrección bursátil –caída de la bolsa breve de entre el 10% y el 20%, provocada por el estado de ánimo, que suele recuperarse rápidamente– en un mercado bajista a todos sus efectos. El PIB global cayó por encima de los 3 billones de dólares, algo más del 5%**. En Fisher Investments seguimos creyendo que la FAS 157 y las impredecibles intervenciones del Gobierno «golpearon » al mercado alcista.

En ocasiones, además, el golpetazo puede coincidir con el muro si un mercado alcista situado en el punto más alto del muro de preocupación sufre un impacto brutal:

*FAS 157 fue una norma contable que estipulaba que incluso los activos ilíquidos debían valorarse al precio al que se venderían si tuvieran que enajenarse inmediatamente –también se conoce como contabilidad a precio de mercado o mark-to-market–. Este valor era a menudo el último precio de venta de un activo comparable. Cuando se trata de activos no cotizados, que rara vez se negocian y que no cuentan con un precio de mercado regular, el último precio de venta puede estar desfasado o muy alejado de su valor actual. Asimismo, el activo podría estar destinado a quedarse en la cartera hasta su vencimiento, en cuyo caso el precio de mercado actual sería irrelevante para su valor final, ya que el precio de mercado actual no se haría efectivo a menos que el tenedor se viera obligado a venderlo inmediatamente. En los primeros meses del mercado bajista, la FAS 157 debilitó a las entidades financieras frente a la posible volatilidad negativa de los mercados de sus valores ilíquidos y no cotizados.

** Fuente: FactSet, a 11/10/2015. PIB mundial para el periodo 31/12/2008-31/12/2009, según datos del Banco Mundial.

Invertir en los mercados implica un riesgo de pérdida y no existe garantía de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. Rendimientos pasados no garantizan ni predicen de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.