El horizonte temporal de inversión

¿Cuánto tiempo va a necesitar que le dure el dinero? Esta pregunta aparentemente simple es quizás la consideración más importante a la hora de planificar sus finanzas para la jubilación, aunque su cálculo no es tan sencillo como podría suponer. La proyección en el tiempo de la planificación de la cartera se denomina horizonte temporal de inversión, uno de los principales factores que tener en cuenta para estimar el potencial coste de jubilarse.

Su horizonte temporal de inversión

Es sorprendente cuántas personas piensan que su horizonte temporal de inversión termina el día en que se jubilan o cuando comienzan a efectuar reembolsos regulares en la cartera, si bien se corresponde con el tiempo que necesita que dure su dinero. Con demasiada frecuencia, asimismo, los inversores cambian de estrategia para centrarse en los valores de renta fija a medida que se acerca la jubilación, en lo que consideran un enfoque «conservador». Por más seguro que les parezca, obrar de esta manera puede introducir riesgos inesperados, como el de quedarse sin dinero durante la jubilación. Este punto de vista puede ser más arriesgado de lo que parece, ya que puede impedir que su cartera se revalorice lo necesario para alcanzar sus objetivos financieros.

Pensamos, más bien, que su horizonte temporal de inversión debe basarse en el tiempo que necesita que su dinero mantenga la eficiencia. Por consiguiente, puede basarse en su esperanza de vida o la de su cónyuge; o incluso en un periodo más largo, en función de cuáles sean sus objetivos o si prevé dejar una herencia.

No subestime su horizonte temporal de inversión

En la actualidad la gente vive más de lo que muchos esperan. A pesar de los modernos avances médicos, los inversores tienden a considerar que sus horizontes temporales de inversión son de unos 20 años o tal vez menos, obviando la posibilidad de que vivan más tiempo, tal vez mucho más que la media. Su horizonte temporal de inversión, además, se puede dilatar mucho más allá, dependiendo de si planea dejarle dinero a su cónyuge o legar una herencia a su familia, amigos u organizaciones sociales.

La mayoría disfrutamos de una mejor alimentación y practicamos más ejercicio que las generaciones anteriores. También nos beneficiamos de las investigaciones y de la nueva tecnología en la atención sanitaria. La esperanza de vida en el mundo desarrollado ha aumentado, pero no olvide que se trata de un valor medio, en su plan debe considerar que vivirá más tiempo. Factores como el estado de salud o la herencia genética también pueden influir en su longevidad.

Por qué es importante que la cartera se revalorice

Si tiene menos de 65 años, es posible que se plantee un horizonte temporal de inversión muy largo que, en el caso de que goce de buena salud, su cónyuge sea más joven o sus antepasados fueran longevos, podría serlo incluso más. Por lo tanto, a mayor horizonte temporal de inversión, mayor el crecimiento necesario para satisfacer todas sus exigencias de flujos de efectivo. Una posible manera de conseguirlo es aumentando su exposición a la renta variable.

Sin embargo, para un inversor reacio al riesgo, cómodo con una cartera de volatilidad baja centrada en valores de renta fija, seguros o efectivo, esa puede ser una opción difícil de interiorizar. Causa de ello puede ser la creencia falsa de que la volatilidad bursátil es el único riesgo posible, pero ¡nada más lejos de la realidad! A título ilustrativo, le presentamos otros riesgos que debe considerar:

  • Inflación: El alza de los precios es perjudicial porque, con el tiempo, disminuye el poder adquisitivo y deteriora el valor de los ahorros y la rentabilidad de las inversiones. Este efecto negativo pasa inadvertido para muchos, a pesar de que, dependiendo del entorno económico, la inflación puede ascender a varios puntos porcentuales al año, lo que se traduce en que, solo para mantener el poder adquisitivo, requiera una tasa de crecimiento anual más elevada.
  • Quedarse sin dinero: Este es un riesgo que los inversores conservadores a menudo pasan por alto. La verdad es que si necesita que su cartera crezca a largo plazo, la excesiva prudencia –sobre todo si la adopta demasiado pronto– podría incrementar el riesgo de quedarse sin dinero antes de que finalice el horizonte temporal de inversión. El riesgo de invertir de forma demasiado prudente es la revalorización potencial de la cartera a largo plazo que se pierde evitando las acciones.

No ignore estos riesgos potenciales y reevalúe constantemente sus objetivos a largo plazo porque, igual que su situación personal, pueden cambiar con el tiempo.

Una asignación de activos adecuada a su horizonte temporal de inversión

En nuestra opinión, el factor más importante para determinar la rentabilidad de la cartera a largo plazo es la asignación de activos, es decir, la combinación de renta variable, renta fija y otras clases de activos. Es habitual que, cuando se acerca al momento de jubilarse, algunos inversores creen que es el momento adecuado para aumentar su exposición a la renta fija en aras de una menor volatilidad. Por más cierto que sea que esta clase de activo es menos volátil, también puede reducir la rentabilidad general de la cartera.

Atendiendo a la inflación y a las necesidades de flujos de efectivo, es posible que necesite que su cartera se revalorice a largo plazo más de lo que esperaba en un primer momento. La volatilidad puede hacer que cambie la perspectiva de los inversores desde el largo plazo hacia el corto y los impulse a realizar operaciones emocionales o de carácter reactivo. En estos casos, contar con un profesional financiero que le oriente puede ser de gran utilidad porque, a la hora de la verdad, invertir es más fácil en la teoría que en la práctica: debe asegurarse de que está gestionando el riesgo correctamente diversificándolo entre varias empresas, sectores y países.

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Determinar su horizonte temporal de inversión constituye un paso esencial en la planificación de la jubilación que no debería ignorarse ni subestimarse. Al tomar cualquier decisión que afecte a la cartera, los inversores deberían tenerlo siempre presente, sobre todo si se va a dilatar más allá de su propia vida mediante una herencia.

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Invertir en los mercados implica un riesgo de pérdida y no existe garantía de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. Rendimientos pasados no garantizan ni predicen de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.